Cosmo era del tipo que la ciudad escupía sin problema y se sentía fácil de masticar, bueno en demasía, no por decisión propia sino por su inseguridad; el lo llamaba intención yo lo llamaba ser un reverendo huevón, quería caerle bien a todos, de aspecto raro cultivando granos desde el noventaicuatro y con gomilla en las patillas solamente, cejas poco pobladas tal vez lo mejor de su aspecto era sus muelas pero nunca lo sabré no hablaba mucho con nadie, ni conmigo, que era el que menos se aprovechaba, no lo notabas hasta que necesitaba algo y presuroso lo conseguía, ni siquiera tenias que mirar a los ojos al infeliz. No le tengo odio pero como se comporta me enfurece, aun así no dejare de aprovecharme pero cada cuando espero el día en el que se levante y nos saque la mierda a mí, a Lucho y al pendejo de Hector.
-Oye cabrón-grito Hector- pásame mi cerveza antes de que salgamos
-ya te dije que no jodieras, dile a Cosmo que te la de, para eso no lo hemos invitado.
-Cosmo carajo pásame mi cerveza- Ya Hector, replico Cosmo con voz temblorosa- Esta no es maricon, has traído una nueva, la mía estaba en el comedor, por la puta madre Cosmo tú crees que nos regalan la plata. Me la tomare pero esta saldrá de tu bolsillo, y no pongas esa cara que es tu culpa por ser tan imbécil.
-Hector mueve el culo, sino te dejo y tendrás que conseguir quien te lleve y con esa cara tan fea los únicos que pararan son los camioneros que andan arrechos por estas épocas.
Era el tres de julio, hace demasiado tiempo que Lucho no venía a la ciudad, habíamos preparado una bienvenida para el, al estilo de nuestros años de escuela cuando a nadie le importaba lo que hiciéramos, era nuestro grupo, nuestro mundo; Hector robando a los profesores mientras trataban de educarlo, nunca supe porque no se dieron por vencidos, claro el seguía yendo a la escuela por nosotros y bueno por Marga, la única mujer que lo castraba con la palabra, ahora era puta, que Hector no podía pagar. Pobre de el, pobre de ella.
-¡Ya vamos a llegar! , me grito Lucho. Si ya lo sé maricon, yo soy el que estoy manejando por si no lo has notado.
-Los Ángeles Bar, menudo nombre que le pusieron a este cuchitril de mierda, Cosmo comento, nos reímos como hace mucho no lo hacíamos.
-Menuda la boca tuya, es la primera vez que te escucho maldecir y lo haces a un bar y no al pendejo de Hector, ¿no Lucho? grite; mientras Hector le hacia una llave en el cuello y lo metía al bar.
Deja de frotarte a Cosmo en el cuerpo, si eso te excita has venido al lugar equivocado -Magra le grito desde la puerta- mientras se fumaba uno de sus cigarros caros.
Inmediatamente Hector tiro a Cosmo a la tierra y comenzó a pegarse contra Magra, diciéndole cosas bonitas que en secundaria le valieron su primera mamada, pero que a estas alturas sino venían con un billete de a cien no significaban nada. Lucho la saludo con la mirada mientras entraba yo atine a hacer lo mismo, mientras que Cosmo se levantaba del suelo, Magra se acerco a ayudarlo a limpiarse; el rechazo a Hector no le quedaba, entro al bar gritando ¡la puta con el cojudo, que bonita pareja! pataleando y avanzando.
- Gracias -dijo Cosmo, arañado por las rocas. Magra solo le dio un beso en la mejilla y se fue diciéndole "quizás cuando seas más hombre, deje que me la metas".
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